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El monstruo del desván

Todos levantaron la cabeza y escucharon.
-¡Chist! ¡Ahí está otra vez!
(dice Isaac con cara de susto)
-Es cierto, ya vuelve... (le responde Elena tratando de superar el gesto dibujado en la cara de su amigo)
-No hagáis ruido, no vaya a ser que nos pille... (susurra Alberto y, acto seguido, se esconde bien escondido tras un polvoriento armario ropero)
-Pero si nunca nos ha pillado... (masculla Luisito con la boca llena de bizcocho de limón y con total despreocupación)
-¡Eso es cierto! (vuelve a hablar Isaac) A lo mejor es que no es peligroso...

(El mostruoso ruido que les asusta vuelve a escucharse otra vez y, en esta ocasión, por duplicado)

-No nos pilla porque cuando lo escuchamos siempre nos quedamos en silencio (sentencia Alicia, que siempre es la más valiente de los cinco y la más lista de toda la clase)
-Por eso digo que no hagáis ruido (repite Alberto)

(De pronto, los cinco escuchan unos pasos que se acercan. Asustados, buscan el mejor escondite. A excepción de Luisito, que sigue comiendo bizcocho de limón)


-¡Venga niños, id bajando que ya casi son las siete! (dice la abuela de Luisito justo después de asomar la cabeza por la puerta del desván)

(Los niños, ahora muchísimo más tranquilos por contar con la presencia de un adulto, bajan las escaleras a toda prisa y cogen sus mochilas. El padre de Isaac les espera ya dentro del coche. Se suben y éste les lleva a sus respectivas casas)


-¿Hoy también habéis escuchado los gruñidos del monstruo, no? (pregunta a Luisito su abuelo)
-Ahá... (asiente él) Pero cómo la abuela se entere nos la vamos a cargar...
-¡Pero si la culpa la tiene ella! Si no me obligara a ponerme a dieta, mi estómago no rugiría de esa manera...

Que te vaya bien



Todo nuevo y diferente para mi,
tuve que aprender
a sobrevivir en esta jungla,
fuiste de las que primero conocí,
me caíste bien
y al poquito trabajamos juntas.
Quizás me puedas acusar que sigo
siendo un poco clásica
aunque sabiendo de qué vas
me faltan un millon de prácticas,
tu historia dice que sigues tan fantástica

Y si hablas mal de mi
peor para ti
que si yo te hice sufrir
dímelo a mi
ha llovido tanto que
hace siglos que olvidé.

Al principio cada cuento te creí,
lo supiste hacer
con tu cara de angel y tu astucia,
no quisiste valorar lo que te di,
no lo hiciste bien,
deja ya de echarme a mi la culpa.
No sigas criticando
todos dicen que eres mas que trágica
que pena tu amuleto lo has perdido
y ya no eres tan mágica.
Olvida de una vez,
me estás dando lástima.


Y si hablas mal de mi
peor para ti
que si yo te hice sufrir
dímelo a mi
ha llovido tanto que
hace siglos que olvidé.

Que si soy mala mujer
dime porqué,
como amiga me porté,
tú fuiste cruel,
demasiado perdoné,
niña que te vaya bien.

Y si hablas mal de mi...
que si yo te hice sufrir...
que si soy mala mujer...
dime, dime, dime...
como amiga me porte...
demasiado perdoné...
niña que te vaya bien...


Dedicado a Almudena: mi hasta hoy compañera de trabajo. Niña... ¡qué te vaya bien! y también... ¡qué te den un muchito por saco! Hasta más ver... =D